Dispersión

Crisol genético

Llegaron los análisis genéticos a la población de Venezuela. Este artículo (vía), aunque apenas hay un resumen accesible, da cuenta de un estudio reciente que tomó muestras en dos poblaciones bastante disímiles:

  • Caracas (131 personas)
  • Caracas

  • Pueblo Llano (219)
  • Pueblo Llano

Utilizaron ADN mitocondrial (según entiendo sólo transmitido por vía materna). Los resultados no dejan de ser llamativos; según sus autores el componente propiamente nativo representa el 80% del ADN, y deja un 10% para el componente de origen africano y otro 10% para el de origen europeo.

El detalle de las contribuciones genéticas europeas es así:

  • España: 38.4%
  • Portugal: 35.5%
  • Italia: 27.0%

Es bien conocido el mestizaje de la población en Venezuela, lo que no se conoce (o conocía) con exactitud son esos porcentajes y realmente no me cuadran con la percepción directa. Quizá se deba al asunto de la vía materna; esperemos más estudios que incluyan también al cromosoma Y para ver si hay cambios.

Ruedas y cometas en el desierto

Desierto árabe

Azraq (azul) viene siendo -si los mapas no engañan- el borde norte del desierto árabe, un lugar que aún visto desde altura satelital se manifiesta como inhóspito. Pero ya los nabateos lo habitaban, y los romanos ¡cómo no! construyeron una fortaleza sobre la cual se desarrolló el castillo de Azraq que es ahora sitio turístico de primer orden en Jordania.

¿Cómo puede ser? La explicación no es ni tan complicada, había un humedal con agua constante que ahora está protegido pero que se secó en los años noventa a causa de la sobreexplotación de los acuíferos para llevar agua a Amán con la consiguiente desaparición de búfalos y multitud de aves que utilizaban el sitio.

De allí y hacia el sur el desierto está mayormente deshabitado (desierto ¿no?) y cuesta creer que alguna vez haya habido alguna población, pero desde que están disponibles las fotos satelitales sin costo (como en GoogleEarth) los arqueólogos prefieren buscar vestigios de otras épocas en el computador antes que andar pasando trabajo en ese arenal, y es lo que ha hecho David L. Kennedy gracias a lo cual dice que ha hecho unos descubrimientos consistentes en estructuras con formas como de ruedas, cometas y "cerraduras" y en una cantidad tan grande que resulta casi increíble. Hay miles de lugares como el que se ve en la imagen:

Las ruedas dichosas

En el terreno, Abdullah Al-Saeed (un neurólogo) mantiene un Equipo del Desierto que hace expediciones para confirmar lo que se ve en las fotografías satelitales; parece que no se dan abasto para registrar la ingente cantidad de sitios inexplorados e inexplicados, en la imagen, uno de los "ojos de cerradura" fotografiado por Al-Saeed.

Una de las estructuras

Además, un grupo denominado APAAME hace y compila antiguas fotos aéreas de Jordania, con miles de fotografías acumuladas. Lo que no está nada claro es la función que podrían tener estas estructuras de las que quedan como se puede ver apenas vestigios difícilmente discernibles en el terreno. Hay opiniones variadas: las "ruedas" podrían ser fundaciones de viviendas; los cometas y los ojos de cerradura quizá eran un dispositivo de caza (atraían las presas hacia el fondo sin salida), yo arriesgaría la idea de revisar si no están relacionadas con el almacenamiento de agua; en cualquier caso, no se conoce su propósito.

Va a faltar gente para explorar tanto sitio de probable interés arqueológico en una zona tan amplia y tan poco grata. Quizá el desierto no lo era tanto.

Tartesos celta

Nada mejor para provocar la curiosidad que la falta de información. Es lo que pasa con la casi mítica ciudad (o región) de Tartesos, mencionada aquí por Herodoto, allá por Estrabón y poco más, afamada por su producción de plata y perdida para la historia ya desde el siglo V a.C.

Con esos pocos indicios se acostumbra a situarla en el suroeste de la península ibérica. Algunos dicen que la ciudad estaba en Cádiz o cerca, otros en Huelva, y otros en cualquier otra parte. Sin embargo, lo que sí hay con alguna abundancia es restos epigráficos (como el de la imagen, de Wikipedia) atribuidos a la cultura tartesia y cuya grafía ha sido descifrada, esto es, se le han dado valores sonoros a sus signos, pero no se conoce el lenguaje en el que fueron escritos ni su significado.

Escritura tartesia

Pero hipótesis no faltan: fenicio, ibero, vasco (cómo no), etc. En ese contexto, John T. Koch, un experto en lenguas célticas ha estudiado aquellos vestigios y encuentra una cantidad de relaciones con varios lenguajes celtas (documento PDF, vía). Koch -basado en los trabajos previos de muchos otros investigadores- analiza una gran cantidad de palabras, su razonamiento se puede ver en una muestra:

original
ariariśe: "para Ariorijs", comparar con el hispano-céltico ARIOVNIS MINCOSEGAEIGIS; el galo Ario-manus atestiguado cinco veces en inscripciones romanas de Austria; Ario-uistus, Ario-gaisus, y Ariíos.

Koch menciona que en muchos casos es posible interpretar los textos como frases funerarias en un lenguaje céltico, lo que concuerda con la existencia de lenguas célticas en el sur de la península ibérica en los siglos previos al V a.C. Las implicaciones serían importantes para el estudio de la dispersión celta y el poblamiento de Europa, entre otras interesantes derivaciones.

El determinismo, de vuelta

Los autores de este artículo (vía) han hecho lo que llaman un ejercicio, crearon un modelo en el que relacionan clima y tipos de suelo con densidad de población. Tomaron datos de unos 2000 puntos aleatorios, aunque sólo del viejo mundo, y simplificaron las posibilidades del uso de la tierra a cuatro: agricultura, ganadería o pastoreo sedentario, pastoreo nómada y caza-recolección.

Sus resultados fueron altamente predictivos (estadísticamente); usando un validador que va de 0 a 1, dicen que las variables de suelo y clima determinaron el uso de la tierra y por ende la densidad de población en 0,8, y algo menos en el caso del pastoreo nómada.

Un par de mapas suministrados en el trabajo, dan claridad sobre la capacidad predictiva del modelo. El primero (arriba) muestra la correspondencia entre las áreas que la FAO postula como agrícolas y las producidas por el modelo: las áreas blancas corresponden; las áreas verdes son aquellas donde la FAO indica agricultura pero el modelo no; y las áreas rojas son aquellas donde el modelo predice agricultura pero la FAO no. El segundo mapa (aparece al pasar el "ratón" por encima de la imagen) muestra la correspondencia entre la densidad de población (en personas por km2) estimada por el modelo y la "real" (datos del año 2000); el color amarillo señala las áreas donde hay coincidencia; las áreas verdes, donde el modelo sobreestimó la densidad (o predijo mayor población) y las áreas rojas indican los lugares con mayor población que la estimada por el modelo.

Como los propios autores confiesan, las predicciones del modelo son más ajustadas en aquellos sitios donde hay menos población. Creo que la cuantificación del acierto que proclaman se debe a que utilizaron una medida geográfica; la superficie en kilómetros cuadrados de coincidencias entre modelo y realidad; ciertamente en las áreas más pobladas (y principalmente entre los trópicos) es justamente donde hay mayores errores, o desviaciones. A pesar de ello, plantean que un modelo tan simple funciona bastante bien y titulan el trabajo consecuentemente: "¿Está determinada la distribución espacial de los rasgos económicos básicos de la humanidad sólo por el clima y el suelo?". Aunque su respuesta tiende a sí, no parece que este nuevo intento de determinismo vaya a progresar mucho más allá que todos los anteriores.

Datación inconclusa del lenguaje

Todo el mundo puede observar el cambio en los lenguajes, y que ese cambio llega a un punto de inintelegibilidad; lo que no está tan claro es si eso ocurre en unos cientos o en unos miles de años. El grueso de los estudiosos parece favorecer la idea de que los lenguajes actuales han evolucionado de proto-lenguas no más antiguas de 6000-10000 años, mientras que los partidarios del paradigma de la continuidad paleolítica plantean -novedosamente- que los lenguajes actuales (i.e. antes del poblamiento europeo de América) ya existían (si bien en versión antigua) en el paleolítico, esto es al menos 15000 años. Parece que esos límites derivan de la propia metodología utilizada para reconstruir los lenguajes perdidos y de estimaciones basadas principalmente en los cambios detectados en el período histórico.

El artículo La forma y velocidad (tempo) de la evolución del lenguaje (vía; versión completa, PDF) trata de encontrar relaciones en los lenguajes no sólo por vía del vocabulario, que es la forma tradicional, sino también buscando posibles relaciones en la estructura. El resultado en breve es que no lo lograron, sin embargo, vale la pena ver el análisis y método que utilizaron.

El trabajo detalla las familias austronesia e indoeuropea y toma sus datos de dos fuentes principales; una lista de alrededor de 200 palabras que se creen muy estables (partes del cuerpo, números, pronombres, etc.) de cada uno de los lenguajes de aquellas familias, y por otro lado la lista de más de 130 características tipológicas extraídas -y recompuestas en algún caso- de la base de datos WALS. A esto aplican una serie de pruebas numéricas con software apropiado que produce también gráficas como esta que muestra las relaciones tipológicas entre un montón de lenguajes:

familias

El resultado expresado en la imagen encuentra algunas relaciones similares a las que se consiguen con el método de la comparación léxica, pero otras llamativas: coloca al alemán más cerca del francés que del inglés, y -del lado izquierdo- el guaraní aparece como cercano a varias lenguas norteamericanas, mientras que otras de esa misma zona están más alejadas.

Por otra parte, el sector marcado con el número 1 está compuesto por prácticamente todas las lenguas de Eurasia lo que sería un argumento a favor de la "familia nostrática" propuesta por Greenberg que incluiría a las familias urálica, altaica y alguna más, junto con la indoeuropea. Pero los propios autores determinan que los hallazgos no son significativos estadísticamente y que hacen falta mayores precisiones y mayor volumen de datos.

Así que el principal objeto del trabajo que sería encontrar un procedimiento para fechar ciertos rasgos estructurales en la evolución del lenguaje es más bien un propósito a alcanzar. En lo que considero un "error", los autores corroboran estadísticamente la clasificación de familias lingüísticas basada en el léxico, lo cual por supuesto era esperable ya que esa clasificación se hizo justamente utilizando las similitudes de las palabras. Pero es una lectura interesante....

Chiste translingüístico: Me pregunto si el autor principal (Greenhill) será descendiente de Greenberg.

El atlas de las estructuras lingüisticas

Este atlas fue publicado en 2005 y está ahora disponible en WALS.info (por World Atlas of Language Structures). Como explican allí:
WALS es una gran base de datos de propiedades estructurales de los lenguajes (fonológicas, sintácticas, léxicas) reunida de materiales descriptivos por un equipo de más de 40 autores (muchos de ellos principales autoridades en la materia)

Aunque es una recopilación libresca, es impresionante, son más de 140 rasgos língüísticos, por más que no estén todos descritos para cada lenguaje. Mejor aún es que permite cierto grado de interactividad y uno puede componer los mapas (presentados por vía de GoogleMaps) con cierto grado de personalización.

Como prueba y satisfacción de una vieja curiosidad he revisado la distribución mundial del número de vocales por lengua, que puede verse en el mapa (clic para ir a la versión original e interactiva en WALS.info), con esta aclaración: han dividido en tres grupos los lenguajes del mundo según su número de vocales, el punto azul representa aquellos lenguajes con entre 2 y 4 vocales que son un total de 93 en el inventario; el punto amarillo representa a lenguajes con 5 o 6 vocales, que es el promedio y alcanzan a 288 lenguas y, el punto rojo representa a los lenguajes con entre 7 y 14 vocales (¿se entiende entonces que no hay lenguas con más de 14 vocales?) que llegan a 183.

Vocales

La división en tres grupos resulta ilustrativa, aunque no se extrae una conclusión general sino quizá que la gran diversidad lingüística del centro de Africa también se expresa en amplitud de vocales. Un sitio de esos que justifican Internet.

Uno menos

Última hablante

En la foto aparece Anvita Abbi, directora del proyecto VOGA (Voces desvanecientes del Gran Andamán) recogiendo información en 2006 de Boa Sr la última hablante del lenguaje Bo perteneciente a la tribu Gran Andamanesa, aparentemente un lenguaje que se hablaba en las islas Andamán desde el paleolítico. La muerte de Boa Sr a los 85 años, ha sido recogida en varios medios; no es la primera vez que se reporta la muerte de un lenguaje pero no deja de ser relevante.

Dice Abbi que el lenguaje de la tribu Gran Andamanesa tenía un lenguaje distinto al de las otras dos que pueblan el archipiélago dependiente de India: Jarawar y Onge. De hecho, todos los lenguajes originales de las islas se han ido extinguiendo y han sido reemplazados por el hindi. Por otro lado, las islas están siendo ocupadas cada vez más por recién llegados y el destino del resto de lenguajes andamaneses no luce prometedor. En palabras de la propia Abbi:No puedes imaginar el dolor y la angustia que paso cada día al ser un testigo mudo de la pérdida de una cultura notable y un lenguaje único

Continuidad indoeuropea desde el paleolítico

La gente de Continuitas (vía) ha cambiado recientemente su denominación, de 'teoría de la continuidad paleolítica...' a Paradigma de la continuidad paleolítica para los orígenes de los lenguajes indoeuropeos. Y como encuentro que es una de las cosas más simpáticas que se han oído últimamente pues me he puesto a leer el trabajo introductorio que hace uno de sus principales representantes, Mario Alinei (1926-); a continuación un resumen. Comienza diciendo que la idea de la continuidad paleolítica, i.e. que los pueblos neolíticos habitaban los mismos lugares que sus ancestros paleolíticos y hablaban su misma lengua (o descendiente), es cosa normalmente aceptada en todos los continentes y que sólo en los años noventa del recién terminado siglo ha aparecido un grupo de arqueólogos y lingüistas que aceptan ese hecho también para los lenguajes indoeuropeos. Luego revisa los dos modelos existentes para explicar el origen de los lenguajes indoeuropeos.
  • El modelo "tradicional", postulado por Marija Gimbutas en 1956, sintetizado en la idea de invasión, y que atribuye a unos indoeuropeos conquistadores la creación de los kurgan, por lo cual sería en la 'edad del cobre', unos 4.000 años a.C.
  • Un modelo alternativo corresponde a lo que Alinei llama 'discontinuidad neolítica', postulada por Colin Renfrew en 1987 y que adjudica a los pueblos indoeuropeos la llegada de la agricultura, por lo tanto iniciando el neolítico en Europa, unos 7.000 años a.C. Renfrew situaba el origen del lenguaje pre-proto-indoeuropeo en Anatolia unos 6.500 años a.C y la cuna del proto-indoeuropeo -alrededor del 5.000 a.C.- sería el área balcánica.
Los inconvenientes que ve Alinei en la teoría de Renfrew son:
  • a) que no hay una discontinuidad efectiva entre el mesolítico y el neolítico; claro, según Alinei;
  • b) los agricultores provenientes del medio oriente que introdujeron el neolítico en Europa son precisamente los portadores de los elementos no indoeuropeos en los genes del área;
  • c) la asociación entre las culturas y tecnologías por un lado y las terminologías y topónimos germánicos o urálicos, apuntan a la continuidad en el lenguaje;
  • d) siempre según Alinei, un análisis no tendencioso del indoeuropeo refiere a una profundidad paleolítica para las primeras capas del vocabulario proto-indoeuropeo, como mínimo el último período del paleolítico.
Los argumentos a favor de la continuidad son:
  • a) suponer continuidad sería lo más sencillo, por lo tanto, cualquier otra teoría debe demostrar su validez con pruebas, de este modo Alinei obliga a los defensores de los modelos discontinuistas a ofrecer pruebas contundentes, lo que resulta cuando menos cómodo para los 'continuistas';
  • b) el lenguaje sería mucho más antiguo de lo que se estima, llegando su origen quizá a los australopitecos; la conservación es el rasgo más prominente del lenguaje en lugar del cambio; los lenguajes evolucionan más lentamente de lo que se supone; la diferenciación de los lenguajes indoeuropeos implica una historia de más de 7.000 años;
  • c) un análisis del léxico indoeuropeo mostraría que las palabras básicas y comunes a todos los lenguajes son su capa más antigua y que las referidas a oficios, animales, etc. mesolíticos ya muestran la diferenciación de las ramas principales; por otra parte, el vocabulario agrícola está muy diferenciado y eso sería justamente otra prueba de que la agricultura llegó a Europa cuando los lenguajes indoeuropeos ya estaban allí desarrollados; y finalmente,
  • d) las fronteras arqueológicas coincidirían con las fronteras lingüísticas, por lo tanto existirían "órbitas" culturales ya desde el paleolítico que se corresponden con los lenguajes europeos tal como eran ya hace más de 2.000 años; Alinei cita varios casos, como la frontera franco-alemana y la de los lenguajes germánico y latino en Suiza, que reflejarían diferencias encontradas en culturas arqueológicas meso o paleolíticas.
Alinei ve una convergencia de distintas disciplinas que enfocan desarrollo del lenguaje, una convergencia que requeriría una nueva concepción del origen del indoeuropeo:
  • la lingüística: el lenguaje humano es innato;
  • la paleoantropología: la capacidad de hablar está en todo el género homo y posiblemente en algunos australopitecos;
  • las ciencias cognitivas: el "instinto del lenguaje" se habría desarrollado cuando los humanos se separaron de los chimpancés, postulando más de cinco millones de años de desarrollo;
  • la genética: en relación con el lenguaje:
    • la distribución de los principales marcadores genéticos corresponde con la distribución de las familias lingüísticas
    • la diferenciación del lenguaje habría ido a compás de la dispersión humana desde África
    • según algunos genetistas, el 80% del inventario genético europeo retrocede hasta el paleolítico
  • la arqueología: por vía de las nuevas técnicas de datación y ampliación de excavaciones:
    • no hay evidencia de ninguna invasión a escala continental que hubiese causado un cambio lingüístico de gran envergadura
    • las culturas neolíticas de Europa son continuación de las mesolíticas o bien fueron creadas por grupos mesolíticos tras su neolitización...
Para afirmar su caso, Alinei apela a dos elementos más:
  • la teoría de la continuidad urálica, desarrollada en los años setenta y referida a los lenguajes fino-ugrios y samoyedas, establece continuidad desde el paleolítico para los pobladores del oriente de Europa y que en tiempos mesolíticos tras la glaciación llegarían a sus territorios actuales
  • la historia de las ideas reflejaría el contenido etnocéntrico, colonialista y pangermánico de los primeros estudiosos de la lingüística que verían -quizá inconscientemente- a un supuesto pueblo indoeuropeo conquistador y portador de innovaciones técnicas ("superior")
Esta introducción concluye remarcando que la llegada de los indoeuropeos a Europa y Asia debería verse como un episodio de la llegada de homo sapiens a esos territorios y no como un evento de la prehistoria reciente; y que la diferenciación de las diferentes ramas indoeuropeas (proto-céltico, proto-báltico, proto-eslavo, proto-germáncio, etc.) debe haber tomado un muy largo tiempo, para lo cual menciona Alinei algunos casos, de los cuales el más llamativo para mí es el de los celtas, quienes habrían sido los habitantes del occidente de Europa desde siempre y cuya expansión colonial habría sido justamente al contrario de lo que se cree, de oeste a este. Esta idea es muy atrayente y por una parte refuerza ciertas visiones que he comentado anteriormente, como el origen antiquísimo del inglés (y galés) y la supuesta muerte del latín en tiempos anteriores a César; por otra, invalida una cantidad importante de ideas sobre el desarrollo de la cultura y el lenguaje; queda entonces por ver si ganará aceptación general. Alinei también ha escrito un libro (Etrusco: una forma arcaica di ungharese, 2003; sumario (PDF)) que supongo derivado de la teoría de la continuidad y de su conocimiento de la relación entre el indoeuropeo y el urálico, en el que supone un origen urálico para el etrusco... ¡interesante!

Ahora no son etruscos

En flagrante contradicción con un artículo científico que comenté hace dos años, aparece otro (vía)en el que sus quince autores hicieron análisis de ADN mitocondrial y comparativo de restos etruscos, 27 esqueletos medievales y habitantes actuales de la zona etrusca, la Toscana, para llegar a la conclusión de que los toscanos no son descendientes de los etruscos; al menos por vía materna.

Dicen que hay continuidad genética entre las muestras medievales y las actuales pero no así con las más antiguas. El modelo que explicaría de forma sencilla esta situación es que hubo algún cambio importante en la población, antes del año 1000, pero cuál podría ser es algo que no mencionan.

A este paso, vamos a tener que confiar en los estudios científicos igual que en los rumores. Dos estudios con el mismo ADN mitocondrial, separados por dos años, sobre la misma población, dan resultados tan disímiles como los que se pueden obtener de suposiciones alegres e infundadas.

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