Andes

Frailejón

Frailejón

Los colores y flores del páramo a 4200 msnm.

Montes, valles... y vegetales

Resumen fotográfico

Algunas fotos del paso por Mérida hace cosa de un mes.

Colores del páramo

El páramo venezolano además de "yermo, raso y desabrigado" es alto; no hay otra manera de que sea frío en esta latitud. Además es aparentemente incoloro, monótono y habitualmente cubierto de niebla por lo que pudiera considerarse aburrido.

Sobre un fondo gris o marrón lo que suele abundar son pequeños puntos amarillos que sólo se aprecian al acercarse y que a lo más le dan una apariencia ocre. Pasé un par de días metido allí y la verdad es que esa percepción cromática cambia cuando se atiende al detalle, como espero se pueda ver haciendo clic en la imagen siguiente, que corresponde a un sector paramero que se encuentra a más de 4300 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Páramo andino

El Güiriguay descubierto

Desde que me enteré que el límite común de Barinas, Mérida y Trujillo converge en el pico Güiriguay (de unos 3800 y pico metros de altura) he querido ubicarlo y al menos fotografiarlo si no fuese fácil llegar a su cumbre.

Güiriguay

Aunque el dichoso pico está en un sitio muy visible y rodeado de carreteras (la trasandina, la autopista del llano, la carretera Jajó-Boconó), rara vez se puede ver bien porque está oculto por nubes o bien porque al pasar cerca de la montaña no se puede ver la cima. Pero largas horas de búsqueda han dado sus frutos al fin. En la imagen se puede ver el Güiriguay elevándose por encima de las nubes que cubren a Santo Domingo. Como puede apreciarse, el sitio de la fotografía -tomada cerca de Mucubají- está a poca menos altura que el pico.

Más nunca

Es increíble que una ocasión tan propicia para la contemplación y la sublimación espiritual como lo es presenciar una de las poquísimas nevadas que están al alcance de la carretera en los Andes venezolanos se convierta en lo que realmente es: una reproducción asquerosamente exagerada del caos automovilístico de cualquier gran ciudad. Por mi parte, es la última vez -y fue la primera- que asisto a tan triste espectáculo. Toda la gracia que pueda tener la prístina nieve se transforma en asco. Parece que al tratarse de un evento importante, la gente se siente obligada a comportarse como masa. Las colas son tan grandes para ir como -peor aún- para salir de allí. En mi caso, más de 3 horas para poder escapar de la aglomeración y varias más para desprenderme del rechazo y la misantropía. En fin, entre tanto carro y tan poca nieve, apenas si queda oportunidad para admirar algún paisaje enmarcado por piezas de latonería. Nunca más.

Sin paisaje

Tuñame

En estos días he tenido ocasión de conocer Tuñame, un sitio agrícola casi paramero que se encuentra en las montañas que delimitan los estados Trujillo y Mérida, en estribaciones de la Teta de Niquitao y realmente es espléndido. La vía que une Jajó con Boconó no es precisamente turística por falta de pavimento, pero los lugares y ríos que se atraviesan merecen la pena el esfuerzo adicional para el vehículo. Me queda pasar desde el Alto de Arenal a Pueblo Llano, o viceversa. Tomé algunas fotos por allí.

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