memoria

Olvídate de Funes

Jill Price

Esta señora se llama Jill Price y Samiha Shafy publica una entrevista que le hizo promovida por el hecho de que Price tiene una memoria casi perfecta. Recuerda con detalles todos los eventos de su vida desde aproximadamente los quince años y muchos anteriores también. Ella no se siente particularmente dichosa con esa capacidad, y de hecho menciona que es algo agotador; tanto así, que cansada de recordar, un día del año 2000 colocó en Google este término de búsqueda: memoria. Y así encontró al doctor James McGaugh que hace estudios de estos asuntos; para confirmar la potente memoria de Price sin embargo, había que confrontar los recuerdos con sucesos públicos bien documentados o con el propio diario que Price lleva desde su infancia, ya que además de la memoria siente la necesidad de documentar su vida coleccionando cosas y "recuerdos", facturas, etc.

Según McGaugh hay dos tipos de memoria, uno que llama episódica que almacena las experiencias personales y los sentimientos asociados y otro semántica que se ocuparía del conocimiento factual, vocabulario, datos geográficos, matemáticos o literarios, etc. Se ha venido creyendo que los recuerdos mejor conservados son aquellos que se asocian con emociones fuertes, pero Price, con su memoria episódica prácticamente perfecta, recuerda cosas totalmente intrascendentes y desvinculadas de una particular emoción.

Cuando McGaugh publicó -sin mencionar la identidad- un trabajo sobre Price (en 2006) un montón de gente se comunicó con él proclamando que tenía la misma capacidad; sin embargo, después de los filtros necesarios, sólo tres personas más (todas zurdas) convencieron al doctor de tener similares condiciones. Así que ya van cuatro.

El caso da esperanzas para el resto del mundo que no tiene tal habilidad memorística quienes, por otra parte, deberíamos estar muy descansados por el trabajo que el cerebro evita al no tener que recordar tantas cosas.

El artículo detalla más aspectos de la vida de Price. Por ejemplo, en el almuerzo que compartió la periodista con la memoriosa:

Este miércoles ordenó un filet de pescado con crema de espinacas y un refresco, otro detalle inmaterial que ella ahora recordará para siempre. Las palabras dichas durante la comida, la cara de su compañero de mesa, el cuaderno rojo, las lámparas de vidrio verde en la mesa, la cuidada reserva del mesonero de cabello gris -- todo quedará grabado en su memoria y ella no puede hacer nada al respecto.

Esta descripción es tan evocadora del famoso cuento de Borges Funes, el memorioso (1944) que no me explico por qué razón Shafy no lo menciona; quizá por desconocimiento u olvido voluntario. A mi modo de ver Borges fue un adelantado del concepto de información que despegó a fines de los años cuarenta y trató en diversos relatos las situaciones que esa comprensión le daba. Un párrafo de "Funes", da claramente la idea de qué pasaría si se pudiera recordar todo:

Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. [ … ] Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos

Y el agua tibia

Dicen que un grupo de científicos, de dos universidades prestigiosas, han realizado un experimento mediante inspección con resonancia magnética de las áreas cerebrales asociadas a la memoria, en el que pusieron a unos veinteañeros a predecir cierto resultado con unas cartas de formas varias. Primero los dejaron hacerlo sin distracción y luego dejándolos oir secuencias de pitos altos y bajos y haciéndolos contar los pitos altos. Al preguntarles sobre el asunto posteriormente, las respuestas eran más certeras sobre la tarea hecha sin distracción. Conclusión: si haces varias cosas mientras intentas aprender algo, te va a costar más que si estás concentrado... !

Para hacerle algo de justicia, en el artículo original los autores plantean que el experimento pretende dilucidar la relación entre las dos áreas principales de la memoria, que denominan 'declarativa' asociada a los lóbulos temporales y la 'procidemental' que almacena los hábitos y demás mañas, localizada en el estratum, un corotico que tenemos en el cerebro y que parece servir para algo entonces. El resultado es que las dos áreas compiten y cuando hay distracciones el estratum toma un papel preponderante, y por eso, no se recuerdan tan bien las cosas que serían 'declarativas'.

Ahora me queda la duda de cuál de las dos versiones es más correcta, o si la segunda no es más que la versión erudita de la primera. En fin, que la ciencia avanza aunque estemos distraídos.

La mano anárquica

Un artículo divulgativo de Sergio Della Sala en The Psichologist trata este asunto de la mano que actúa por su cuenta. Según, se trata de un desorden asociado a fallas en el lóbulo frontal del cerebro en un lugar que denomina 'área motor suplementaria' (SMA) situada en el lado contrario al de la mano autónoma.

Dice que una característica de esta especie de insania es que el paciente sabe que la mano es suya, pero que actúa sin su control. También lo asocia con otro signo de desinhibición conocido como 'conducta de utilización', en la que el paciente se ve obligado a utilizar cualquier cosa que se le presente (incluso una jeringa en el consultorio de un médico, es una de las anécdotas). Para Della Sara ambos trastornos se deben al fallo en la región SMA, de un lado o de ambos del cerebro.

Della Sara narra por supuesto la cantidad de veces que se ha utilizado el recurso en obras literarias y en cine. El nombre que le asigna a este alboroto mental es el de 'síndrome del Dr. Strangelove', por la película de Kubrick, que debía utilizar su mano izquierda para contener a la derecha de hacer un saludo nazi. En suma, este desorden podría ratificar que el desarrollo del lóbulo frontal, más reciente evolutivamente, es el que se encarga de la propia idea de identidad y sujección a un solo amo (el yo) que uno cree que tiene.

Es divertido el artículo, pero preocupa mucho. Claro que uno nunca debe leer revistas médicas de ningún tipo porque pueden influir malamente en las ideas que se tienen de la salud. Por ejemplo, hace mucho tiempo, cuando realmente practicaba con la guitarra y aprendí a tocar alguna pieza, comenté a algunas personas que realmente no recordaba las piezas, que quien las recordaba era la mano (izquierda). No era más que un chiste, pero ahora lo veo con otros ojos (¿de quién?). El caso es que todavía hoy, si me pongo a tocar, es la mano la que dirige, porque de mi memoria consciente no sale nada. Mmmm...

Remembranzas

De principios de los sesenta es muy poco lo que recuerdo (igual que de las décadas subsiguientes); pero de entre el barullo mental que queda de aquellos años evocaba de vez en cuando un par de tonadas cuyo origen e intérpretes se habían perdido. Gracias a las posibilidades actuales (p2p y buscadores universales) logré encontrar interpretaciones de la época, con lo cual se reduce sustancialmente la intranquilidad que produce la desmemoria.

La primera de las canciones rondó mi memoria ahora que estoy en el capítulo LIV del Quijote, cuando se acerca a Zaragoza; y es que se trata de una copla que debo haber escuchado con frecuencia durante un tiempo que viví con mis abuelos y que decía:

El Ebro guarda silencio, al pasar por el pilar

Esto es, el pilar de la virgen que está en aquella ciudad. Pues ahora sé que la copla se llama 'Sierra de Luna' (¿quién lo iba a sospechar?) y la he escuchado con Manolo Escobar y con un grupo denominado 'Los de Calatorao'; muy animada y propia de la España cuasirural de aquellos días.

La otra fue un poco más difícil porque no recordaba nada de la letra y casi igual de la música. Pero después de mucha investigación, he llegado a la conclusión de que se trata de 'Mi pueblo' (My home town), cuyo autor original es Paul Anka que ya era famoso en aquellos años pre-my-way. Conseguí una versión mexicanizada que canta con Juan Gabriel.

"Estas son las cosas que me hacen olvidar" es una frase de Luis Eduardo Aute muy popularizada en Venezuela por Cherry Navarro. Pues las mencionadas son las cosas que me hacen recordar, que de otro modo, todo estaría en el olvido: baúl 60s, al fondo.

Ya lo había visto

A cada rato aparecen noticias en Internet que se replican como bacterias; esta es una más.

Hace pocos días Chris Moulin publicó algo de sus avances en el estudio de la memoria, en particular sobre el déjà vu crónico, que es de lo más simpático. Dice que un 60% de las personas han vivenciado déjà vu: esa sensación de recordar algo que con seguridad no sucedió. Claro que vivenciar alguna vez esto es diferente al caso que describe de un paciente que no va al médico para tratar este desorden ¡porque ya ha ido!... y no ve televisión, ni noticias, porque ya las ha visto; sin embargo, cuando le preguntan qué viene a continuación responde que no puede porque "¡tengo un problema de memoria!"

Moulin comenta que el déjà vu parece derivarse de una diferenciación entre dos mecanismos cerebrales asociados a la memoria: el contenido memorístico propiamente dicho y la sensación de recordar. Los pacientes con este desorden crónico reciben información fresca y ya les parece haberla visto o escuchado. Las publicaciones de Moulin están disponibles.

Me parece que esto ya lo había comentado...

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