corrupción

El asunto Ben Barka

Es una película francesa (J'ai vu tuer Ben Barka 2005) a la que accedí por casualidad y que trata de una forma casi documental sobre eventos ocurridos en 1965, una trampa elaborada para capturar y hacer desaparecer a Mehdi Ben Barka, un político marroquí que participó en la independencia de su país y luego por diferencias políticas se exiló en Argelia y Francia. Parece que se había ganado un prestigio muy grande y era la estrella de una 'Conferencia Tricontinental' que se iba a celebrar en Cuba en 1966.

Noticia

La película está contada ¡tres veces! desde la perspectiva de Georges Figon quien fue el personaje encargado de contactar a Ben Barka, fingiendo o creyendo realmente (no me queda muy claro) que era el productor de una película sobre el proceso de descolonización y en la cual Ben Barka sería el asesor histórico. Figon hizo los contactos para una entrevista con el director Georges Franju, y fue cuando asistía a esa cita que unos desgraciados policías franceses lo secuestraron.

Debido a mi desconocimiento del tema -y también al infernal doblaje al "español"- la película no es fácil de comprender. En la Wikipedia hay un recuento bastante parecido al de la película; con el agregado de unos detalles increíbles sobre la muerte que habría sufrido Ben Barka, según confesiones realizadas en 2001 por Ahmed Bujari, otro esbirro de los "servicios de seguridad" marroquíes, que además -y para variar- implica a la CIA en el plan de eliminar a Ben Barka. El principal actor parece haber sido Mohammed Ufqir ministro del Interior y Defensa durante los reinos de Mohammed V y Hassan II.

El cadáver de Ben Barka nunca fue encontrado y la Conferencia Tricontinental que prometía tanto no se volvió a dar.

En suma, una película de terror y no precisamente por vampiros ni fantasmas, sino por su apego a la realidad. Nada hay peor que unos fanáticos creyendo que defienden un régimen. Queda el consuelo de tontos: todos sus protagonistas fueron muertos -o suicidados- en los años siguientes.

Dubai me hace recordar

Estuve visitando Dubai (se entenderá sobradamente que me refiero a ver las fotografías satelitales que GoogleMaps dispone de por aquellos lados) y es impresionante: unos 10 o 20 kilómetros cuadrados de ciudad guarnecidos entre decenas de kilómetros de desierto por un lado y de mar por el otro. Sin embargo, las cosas más espectaculares pueden ocurrir allí. Es el caso del proyecto de este edificio del arquitecto David Fisher que, si es cierto lo que plantean tendrá 60 pisos móviles, totalmente rotatorios e independientes entre sí. Toda la construcción se sostiene sobre un gran cilindro central que servirá también para subir las piezas preconstruidas que constituirán las zonas habitables. Entre cada piso habrá una hélice horizontal, con las cuales se producirá la electricidad no sólo para el edificio sino para varios edificios más. Claro, aunque dan una explicación más o menos apropiada de todos los aspectos de construcción e innovación energética por ninguna parte se menciona el costo de la obra, supongo que porque no importa.

Edificio móvil con energía eólica

Este tipo de obras faraónicas se explica en un país petrolero y monárquico como ese. Me recuerda la pieza que interpretan Les Luthiers en la cual el político Ortega acusado de acometer proyectos de este tipo se pregunta:

"Y digo yo... ¿qué tienen de faraónicas esas tres hermosas pirámides?"

Afortunadamente en otros países petroleros las tremendas ganancias de ese aparentemente fácil negocio no se concentran en las manos del Emir y sus acólitos, sino que se distribuyen equitativamente entre la población, como quería Uslar en Venezuela...

Sin embargo, pareciera que es mejor inversión la del edificio porque la cantidad de camionetas de último modelo que están "equitativamente" distribuidas en este país petrolero no creo que duren tanto.

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