Andalucía

Palacio Valdés

Palacio ValdésMás de un perdido o ignorante como yo habrá creído que el edificio donde veía películas de romanos -en aquellos tiempos en que ir al cine era realmente una actividad cultural- era un palacio convertido en teatro de ocasión... pero no, el teatro homenajeaba a Armando Palacio Valdés (1853-1938, imagen tomada de aquí y retocada con GIMP y GMIC), escritor muy celebrado en Avilés aunque sólo vivió su infancia allí; quizá por esa afinidad me sentí obligado al recorrer los libros del Proyecto Gutenberg a descargar alguna de sus obras para tratar de compensar el no haber leído algo de tan renombrado autor.

Leí La hermana San Sulpicio, publicada en 1889 que trata de un médico/poeta gallego que anda de turista por Andalucía y se enamora de una monja sevillana de visita en las aguas termales de Marmolejo (Jaén); la acción después se desarrolla en Sevilla. Inevitablemente refleja el tiempo en que fue escrita y algunas partes se hacen algo pesadas descriptivamente pero muchas situaciones son tan divertidas que contradicen directamente la imagen que uno podría tener de una eminencia decimononónica como Palacio Valdés. Voy a leer también Marta y María que según cuentan habla de dos visiones de Avilés y es la obra que le dió notoriedad.

Relecturas in situ

El mundo es una cosa extraña y seguramente es a consecuencia del petróleo. Washington Irving hizo famosa la España morisca en el ámbito anglosajón con escritos como Crónica de la conquista de Granada, consecuencia de su estadía en Andalucía y en la propia Alhambra de Granada, durante las cuales recogió cualquier cuento creíble o no que le contaran. La verdad es que narra las cosas muy bien y con un sentido de sorpresa que no sé hasta qué punto será ficticio; el caso es que le encantaban los relatos históricos y mitológicos de las guerras entre moros y cristianos.

Lo que llama la atención ahora es que en una publicación como Saudi Aramco World (de gran calidad, y sin embargo con un error atroz en su página principal) financie un viaje de "reconstrucción" del camino seguido por Irving, pero ni siquiera todo, sino simplemente el que siguió en seis días para llegar de Sevilla a Granada pasando por Antequera y Loja.

Viaje de seis días

No es que el escrito (de Louis Werner con fotos de Tor Eigeland) esté mal; es que no es justo. Y la injusticia se deriva del hecho de que una compañía petrolera que puede pagarle a quien quiera para hacer lo que quiera, así sea simplemente un viajecito por la A-92 releyendo a Irving se lo pague solamente a Werner... ¿dónde queda el resto que también quiere releer a Irving in situ?

Crónicas

Washington Irving visitó Andalucía hacia 1828 y se ocupó de investigar las historias de la guerra de Granada y escribir algunos libros que recopilan lo que aprendió de ellas. En "Crónica de la conquista de Granada" relata con su estilo (supuestamente basado en Fray Antonio Agápida) muchos eventos de aquella guerra entre cristianos y moros.

Al inicio, cuenta cómo Juan De Vera fue enviado en 1478 a reclamar los tributos que Granada debía pagar a los (todavía no llamados) Reyes Católicos. Muley Aben Hacén, emir de Granada recibió al enviado y luego de escuchar su petición, le respondió, memorablemente:

Decíd a vuestros soberanos que los reyes de Granada que pagaban tributo a la Corona de Castilla, murieron. Nuestra casa de moneda ahora no se ocupa de su acuñación, pues, en su lugar fabrica hojas de cimitarras y puntas de lanzas...

Juan De Vera se retiró "con digna y ceremoniosa gravedad". El emir le envió como regalo una cimitarra de acero de Damasco "empuñadura de ágata enriquecida con piedras preciosas y guarnición de oro". Al recibirla, dijo al mensajero:

Su Majestad me ha obsequiado una afilada arma. Confío en que tenga una oportunidad para demostrarle que yo sé cómo debo usar su real presente.

Eran diplomáticos... al menos en el mito que perdura en la obra de Irving.

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