Ciencia

Crisol genético

Llegaron los análisis genéticos a la población de Venezuela. Este artículo (vía), aunque apenas hay un resumen accesible, da cuenta de un estudio reciente que tomó muestras en dos poblaciones bastante disímiles:

  • Caracas (131 personas)
  • Caracas

  • Pueblo Llano (219)
  • Pueblo Llano

Utilizaron ADN mitocondrial (según entiendo sólo transmitido por vía materna). Los resultados no dejan de ser llamativos; según sus autores el componente propiamente nativo representa el 80% del ADN, y deja un 10% para el componente de origen africano y otro 10% para el de origen europeo.

El detalle de las contribuciones genéticas europeas es así:

  • España: 38.4%
  • Portugal: 35.5%
  • Italia: 27.0%

Es bien conocido el mestizaje de la población en Venezuela, lo que no se conoce (o conocía) con exactitud son esos porcentajes y realmente no me cuadran con la percepción directa. Quizá se deba al asunto de la vía materna; esperemos más estudios que incluyan también al cromosoma Y para ver si hay cambios.

Predicción retrospectiva de terremotos

Suena prometedor. Contra todo pronóstico parece que hay una manera -llamésmola científica- de detectar con antelación un terremoto, al menos los grandes. No se había asentado todavía el desastroso tsunami de marzo en Japón cuando ya habían salido dos trabajos más o menos similares que obtienen sus datos no de sismógrafos o medidores de fallas sísmicas, ni de ladridos de perros o conducta de loros, sino del ¡comportamiento de la alta atmósfera! (vía).

El primero es de Kosuke Heki (PDF). El tipo se puso a revisar las mediciones del conteo total de electrones en la ionosfera (TEC) en los días previos y posteriores al terremoto de Japón (los datos provienen según entiendo de los mismos satélites utilizados para GPS) y encontró que hubo una variación notoria de este parámetro no lejos del epicentro. En una de las gráficas que presenta (abajo), se puede ver cómo el TEC aumenta en la región, una hora antes, 20 minutos antes y un minuto antes del terremoto.

Variaciones ionosféricas

Para corroborar la anomalía y su posible coincidencia con los terremotos Heki hizo el mismo estudio con los grandes sismos de Chile 2010; Sumatra 2004 y Hokaido 1994. En sus conclusiones dice que hay una correspondencia que depende de la magnitud; a mayor magnitud mayor anomalía en el valor de TEC, por lo que cree que al menos en terremotos de magnitud 9 (grandes de verdad) sería posible llegar a predecirlos (con poca antelación por lo visto, pero peor es nada).

Por los mismos días Dimitar Ouzunov et al. (PDF) hizo algo similar con unas variables algo distintas, pero también recogidas de mediciones atmosféricas en las que plantea algo similar. Una de las imágenes (abajo) muestra la variación diaria de la radiación de onda larga saliente sobre Japón y el resultado, sin ser tan consistente, también se acerca a la deseada predicción.

Radiación de onda larga saliente

Creo que el trabajo de Heki es más preciso, tanto que quizá sea insuficiente para llegar a salvar vidas, en cualquier caso, es un gran paso para lograr prepararse contra los (grandes) terremotos. Según parece, no hay sin embargo suficiente detección para los menores que causan quizá tanto daño pero más repartido. Habrá que tomar algo más en serio las "luces en el cielo" durante los terremotos.

Semicebra

Último Quagga

La fotografía muestra a uno de los últimos quagga (vía), que se encontraba preso en el zoológico del Regent's Park londinense; el último (una hembra) murió el 12 de agosto de 1883 en el zoológico de Amsterdam; es decir, ya tenían tiempo extintos para esa fecha.

Ahora hay un grupo de gente intentando revivirlos, aprovechando el hecho de que no eran una especie distinta de la cebra sino más bien una variedad o subespecie. Según cuentan, las franjas típicas de las cebras variaban de norte a sur y en este caso (Sudáfrica) que era el más sureño se presentaban difuminadas y de color más bien marrón. Fueron aniquilados por los cazadores y colonos de aquella región.

Era por eso

Quizá alguien se pregunte por qué razón se ha hecho tan lenta la actualización de este sitio; pues bien, es simple cosa de intrascendencia. Si el mundo se acaba pronto (tan pronto como octubre) y dentro de un par de días ocurrirá el arrebato de la humanidad -donde nos reuniremos con Jesús en el aire ¿o el cielo? no me queda claro-, qué sentido tiene estar escribiendo para el futuro.

Al menos es lo que dice este grupo que ha deducido las fechas de sus fervorosas lecturas de la Biblia y anda publicando vallas y haciendo bulla con el acontecimiento por convicción solidaria.

El rapto

Y es que no cabe duda de que estamos en tiempo de gran tribulación, y la postura correcta es justamente la que propugnan estos escatológos: leer la biblia y escuchar su emisora de radio mientras esperamos que todo se acabe.

El determinismo, de vuelta

Los autores de este artículo (vía) han hecho lo que llaman un ejercicio, crearon un modelo en el que relacionan clima y tipos de suelo con densidad de población. Tomaron datos de unos 2000 puntos aleatorios, aunque sólo del viejo mundo, y simplificaron las posibilidades del uso de la tierra a cuatro: agricultura, ganadería o pastoreo sedentario, pastoreo nómada y caza-recolección.

Sus resultados fueron altamente predictivos (estadísticamente); usando un validador que va de 0 a 1, dicen que las variables de suelo y clima determinaron el uso de la tierra y por ende la densidad de población en 0,8, y algo menos en el caso del pastoreo nómada.

Un par de mapas suministrados en el trabajo, dan claridad sobre la capacidad predictiva del modelo. El primero (arriba) muestra la correspondencia entre las áreas que la FAO postula como agrícolas y las producidas por el modelo: las áreas blancas corresponden; las áreas verdes son aquellas donde la FAO indica agricultura pero el modelo no; y las áreas rojas son aquellas donde el modelo predice agricultura pero la FAO no. El segundo mapa (aparece al pasar el "ratón" por encima de la imagen) muestra la correspondencia entre la densidad de población (en personas por km2) estimada por el modelo y la "real" (datos del año 2000); el color amarillo señala las áreas donde hay coincidencia; las áreas verdes, donde el modelo sobreestimó la densidad (o predijo mayor población) y las áreas rojas indican los lugares con mayor población que la estimada por el modelo.

Como los propios autores confiesan, las predicciones del modelo son más ajustadas en aquellos sitios donde hay menos población. Creo que la cuantificación del acierto que proclaman se debe a que utilizaron una medida geográfica; la superficie en kilómetros cuadrados de coincidencias entre modelo y realidad; ciertamente en las áreas más pobladas (y principalmente entre los trópicos) es justamente donde hay mayores errores, o desviaciones. A pesar de ello, plantean que un modelo tan simple funciona bastante bien y titulan el trabajo consecuentemente: "¿Está determinada la distribución espacial de los rasgos económicos básicos de la humanidad sólo por el clima y el suelo?". Aunque su respuesta tiende a sí, no parece que este nuevo intento de determinismo vaya a progresar mucho más allá que todos los anteriores.

Datación inconclusa del lenguaje

Todo el mundo puede observar el cambio en los lenguajes, y que ese cambio llega a un punto de inintelegibilidad; lo que no está tan claro es si eso ocurre en unos cientos o en unos miles de años. El grueso de los estudiosos parece favorecer la idea de que los lenguajes actuales han evolucionado de proto-lenguas no más antiguas de 6000-10000 años, mientras que los partidarios del paradigma de la continuidad paleolítica plantean -novedosamente- que los lenguajes actuales (i.e. antes del poblamiento europeo de América) ya existían (si bien en versión antigua) en el paleolítico, esto es al menos 15000 años. Parece que esos límites derivan de la propia metodología utilizada para reconstruir los lenguajes perdidos y de estimaciones basadas principalmente en los cambios detectados en el período histórico.

El artículo La forma y velocidad (tempo) de la evolución del lenguaje (vía; versión completa, PDF) trata de encontrar relaciones en los lenguajes no sólo por vía del vocabulario, que es la forma tradicional, sino también buscando posibles relaciones en la estructura. El resultado en breve es que no lo lograron, sin embargo, vale la pena ver el análisis y método que utilizaron.

El trabajo detalla las familias austronesia e indoeuropea y toma sus datos de dos fuentes principales; una lista de alrededor de 200 palabras que se creen muy estables (partes del cuerpo, números, pronombres, etc.) de cada uno de los lenguajes de aquellas familias, y por otro lado la lista de más de 130 características tipológicas extraídas -y recompuestas en algún caso- de la base de datos WALS. A esto aplican una serie de pruebas numéricas con software apropiado que produce también gráficas como esta que muestra las relaciones tipológicas entre un montón de lenguajes:

familias

El resultado expresado en la imagen encuentra algunas relaciones similares a las que se consiguen con el método de la comparación léxica, pero otras llamativas: coloca al alemán más cerca del francés que del inglés, y -del lado izquierdo- el guaraní aparece como cercano a varias lenguas norteamericanas, mientras que otras de esa misma zona están más alejadas.

Por otra parte, el sector marcado con el número 1 está compuesto por prácticamente todas las lenguas de Eurasia lo que sería un argumento a favor de la "familia nostrática" propuesta por Greenberg que incluiría a las familias urálica, altaica y alguna más, junto con la indoeuropea. Pero los propios autores determinan que los hallazgos no son significativos estadísticamente y que hacen falta mayores precisiones y mayor volumen de datos.

Así que el principal objeto del trabajo que sería encontrar un procedimiento para fechar ciertos rasgos estructurales en la evolución del lenguaje es más bien un propósito a alcanzar. En lo que considero un "error", los autores corroboran estadísticamente la clasificación de familias lingüísticas basada en el léxico, lo cual por supuesto era esperable ya que esa clasificación se hizo justamente utilizando las similitudes de las palabras. Pero es una lectura interesante....

Chiste translingüístico: Me pregunto si el autor principal (Greenhill) será descendiente de Greenberg.

El atlas de las estructuras lingüisticas

Este atlas fue publicado en 2005 y está ahora disponible en WALS.info (por World Atlas of Language Structures). Como explican allí:
WALS es una gran base de datos de propiedades estructurales de los lenguajes (fonológicas, sintácticas, léxicas) reunida de materiales descriptivos por un equipo de más de 40 autores (muchos de ellos principales autoridades en la materia)

Aunque es una recopilación libresca, es impresionante, son más de 140 rasgos língüísticos, por más que no estén todos descritos para cada lenguaje. Mejor aún es que permite cierto grado de interactividad y uno puede componer los mapas (presentados por vía de GoogleMaps) con cierto grado de personalización.

Como prueba y satisfacción de una vieja curiosidad he revisado la distribución mundial del número de vocales por lengua, que puede verse en el mapa (clic para ir a la versión original e interactiva en WALS.info), con esta aclaración: han dividido en tres grupos los lenguajes del mundo según su número de vocales, el punto azul representa aquellos lenguajes con entre 2 y 4 vocales que son un total de 93 en el inventario; el punto amarillo representa a lenguajes con 5 o 6 vocales, que es el promedio y alcanzan a 288 lenguas y, el punto rojo representa a los lenguajes con entre 7 y 14 vocales (¿se entiende entonces que no hay lenguas con más de 14 vocales?) que llegan a 183.

Vocales

La división en tres grupos resulta ilustrativa, aunque no se extrae una conclusión general sino quizá que la gran diversidad lingüística del centro de Africa también se expresa en amplitud de vocales. Un sitio de esos que justifican Internet.

Uno menos

Última hablante

En la foto aparece Anvita Abbi, directora del proyecto VOGA (Voces desvanecientes del Gran Andamán) recogiendo información en 2006 de Boa Sr la última hablante del lenguaje Bo perteneciente a la tribu Gran Andamanesa, aparentemente un lenguaje que se hablaba en las islas Andamán desde el paleolítico. La muerte de Boa Sr a los 85 años, ha sido recogida en varios medios; no es la primera vez que se reporta la muerte de un lenguaje pero no deja de ser relevante.

Dice Abbi que el lenguaje de la tribu Gran Andamanesa tenía un lenguaje distinto al de las otras dos que pueblan el archipiélago dependiente de India: Jarawar y Onge. De hecho, todos los lenguajes originales de las islas se han ido extinguiendo y han sido reemplazados por el hindi. Por otro lado, las islas están siendo ocupadas cada vez más por recién llegados y el destino del resto de lenguajes andamaneses no luce prometedor. En palabras de la propia Abbi:No puedes imaginar el dolor y la angustia que paso cada día al ser un testigo mudo de la pérdida de una cultura notable y un lenguaje único

Lloré en bable

Es bien sabido que los niños chinos son mucho más inteligentes que los demás, dominan el mandarín cuando no llegan a los cinco años de edad mientras que a cualquier extranjero le puede costar la vida entera aprenderlo. Mejor lo dijo Nicolás Fernández en los años 1700 (cito de memoria, aunque ahora se consigue en cualquier parte): Admiróse un portugués
al ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
supiesen hablar francés
Arte diabólico es
dijo torciendo el mostacho,
que para hablar en gabacho
un fidalgo en Portugal,
llega a viejo y lo habla mal,
y aquí lo parla un muchacho

Ahora, gracias al estupendo blog de Dienekes Pontikos me entero que ha quedado científicamente establecido que los infantes recién nacidos ya lloran en el idioma de su contexto cultural. Para llegar a tal conclusión, los investigadores analizaron el llanto de 30 bebés franceses y 30 alemanes y encontraron que hay diferencias tanto en a melodía como en la intensidad de los dos grupos y supuestamente esa diferencia está dada por el lenguaje de los padres. No sabemos qué instrumentos utilizaron estos eruditos porque el artículo no está publicado, sino que lo vende una editorial, como si fuese algo valioso, y sólo tenemos acceso al resumen.

Así que no podemos eludir al niño llorón ahora con el viejo pretexto de que no se entiende lo que quiere, hay que poner más atención porque después de todo se está expresando en nuestro propio idioma.

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