Archivo cronológico

Göbekli Tepe

Es difícil entender (como se preguntaba Greg Taylor, editor de TheDailyGrail.com) por qué razón un sitio tan impresionante como Göbekli Tepe no ha tenido más atención por parte de los medios siendo como es un lugar particularísimo en el cual se ha encontrado lo que es probablemente el lugar de culto más antiguo de la humanidad.

Arqueólogos ortodoxos y alternativos están de acuerdo en fechar estos megalitos y obras asociadas hacia el año 10.000 a.C.; esto es 7.000 años antes que el muy famoso Stonehenge. En esa época se supone que no se había iniciado la agricultura y quienes construyeron este sitio debían ser cazadores-recolectores. Actualmente hay una excavación en curso (iniciada en 1995), dirigida por Klaus Schmidt del Instituto Arqueológico Alemán (enlace al sitio dedicado al tema). En la excavación no se han encontrado residencias ni lugares de habitación, y de hecho tampoco tumbas, aunque Schmidt piensa que debe haber algunas de ciertos personajes importantes y espera hallarlas algún día. La disposición detectada hasta ahora consiste en tres círculos de entre 10 y 30 metros de diámetro conformados por megalitos en forma de T de unos 3 metros de altura y decorados con relieves que representan animales diversos: osos, zorros, aves, serpientes, gacelas, que corresponden con los huesos encontrados en las excavaciones.

La ausencia de casas y fortificaciones, la localización y las figuras representadas parecen implicar que se trata de un sitio de culto de algún tipo; de hecho Schmidt ha publicado un libro Construyeron el primer templo, y algunos comentarios que circulan por allí apuntan a la originalidad de este concepto, primero habría aparecido la construcción religiosa que la civil.

Sin embargo, entre las telarañas de la memoria conservo el recuerdo de un libro (¡de papel!) que alguna vez compré llamado El templo y la casa, aunque no creo haberlo terminado de leer porque me pareció aburridísimo y repetitivo. Para saber quién lo escribió y cuándo fue publicado he debido hacer una búsqueda relativamente compleja. El autor es Lord Raglan (sí, ¿pero cuál?). Resulta ser Fitzroy Richard (1885-1964), cuarto barón de Raglan, y aparentemente se trata de su último libro porque coincide la fecha de publicación con la de su muerte. La tesis que planteaba justamente es esa, que el templo precede a la casa y que la construcción de la casa no obedece a motivos climáticos o protectivos, sino que es una duplicación del ámbito religioso del templo. O algo así.

De lo que no cabe duda es que la ubicación de Göbekli Tepe (37° 13′ 22.81″ N, 38° 55′ 20.51″ E) en una loma en la cuenca del Eufrates con vista hacia dos grandes llanuras fértiles incita al pensamiento trascendente.

Ambas fotos son de Olaf Nielsen que sí estuvo allí.

Las minas del Rey Salomón

La noticia, repetida ad nauseam en todos los medios dice poco más o menos que "nueva datación confirma la existencia de las minas del rey Salomón".

Pero realmente este notición para la arqueología bíblica se refiere a un artículo cuyo título, mucho más modesto es: "Datación de radio-carbono de alta precisión y arqueología bíblica en el sur de Jordania"; y en efecto, de lo que se trata es de un nuevo estudio con tecnologías recientes aplicado al sitio de las minas de cobre de Khirbat en-Nahas, Jordania, las cuales fueron "identificadas" como las minas de Salomón por el arqueólogo Nelson Glueck en los años 30 del siglo pasado según especifican los mismos autores del artículo.

La novedad consiste en la nueva datación, que entre los 70s y 80s fue establecida por medio de relación de cerámicas en el siglo VII a.C. Según este nuevo estudio la fecha de mayor actividad, ratificada y detallada, es entre el siglo X y el IX a.C., que casualmente es la época atribuida al hipotético rey constructor del templo. Más nada.

El sitio se encuentra a más de 130 km de Jerusalén y eso en línea recta. Se supone que es el área conocida en la Biblia como Edom. Se supone que Salomón sacó su plata de algún sitio; no sé si en la Biblia mencionan las supuestas minas, lo que sí es seguro es que hay una película (ficción) y un libro (ficción) de cierta fama en los que sí hay minas de Salomón.

El razonamiento es claramente una falacia de petición de principio: Salomón tenía unas minas, Salomón vivió en el siglo X a.C; estas minas son de esa época y son las más importantes (debido a la caída del monopolio chipriota en el tráfico de cobre durante la edad de bronce tardío, dicen); por lo tanto, son las minas del rey Salomón. Con esto no sólo se encuentran las minas, sino que se ratifica la existencia de Salomón y su imaginario reinado.

El caso es que no hay pruebas fuera de la propia Biblia de la existencia real de Salomón, y aún si existió, lo más probable es que fuese un reyezuelo local, con centro en Jerusalén. Luego, asociar las minas a Salomón persigue realmente -como ya lo hizo Glueck- ratificar la versión mítica (hasta ahora) de la Biblia, escrita alrededor del siglo V a.C.

Argeología

Vía alterna

ConchasUn par de artículos en PNAS fundamentan una vía alternativa a lo que se supone fue la salida principal de los primeros humanos de Africa, esto es por el valle del Nilo o hacia la península arábica. El primero es un trabajo geológico basado en sensores satelitales que descubre cauces actualmente ocultos pero quizá con suficiente agua superficial hace 120.000 años. En el mapa resumen que presentan se pueden ver los trazados de aquellos "ríos" que drenarían las zonas montañosas de Tibesti y Haruj Al Aswad (TM y HA en la imagen). La separación entre la ruta "tradicional" del Nilo y esta propuesta es una línea montañosa (Ennedi; punteada).

El otro muestra evidencia sólida, conchas con perforaciones realizadas por humanos y encontradas en varios sitios del norte de Africa fechadas en 82.000 años de antigüedad distribuidas a lo largo de los rastros de aquellas corrientes de agua.

Estos restos son más de 40.000 años más antiguas que la gran expansión humana de hace unos 50.000 años; habrá que ver cómo se armonizan ambas informaciones.

Dignidad de las plantas

Vía Planetsave veo que el Parlamento suizo ha enmendado una ley sobre tecnología genética para incorporar en ella explícitamente a las plantas en cuanto seres vivos basándose en un informe de una comisión ad hoc (aquí hay un enlace al texto).

Resulta interesante el gráfico-resumen de la discusión que realizaron para desarrollar el documento:

Flujo decisivo

Entre otros factores diferenciaron si las plantas tienen valor intrumental, en relación con otras cosas (con personas o situaciones) o intrínseco. Se preguntaron si se requiere alguna justificación moral para alterar plantas y de las tres respuestas posibles (no; no sabemos y sí) dedujeron que las dos últimas conducen al siguiente paso, y la primera es moralmente "neutral". Luego revisaron si el valor se encuentra en la planta individual o en la especie (colectiva). Las conclusiones están expresadas distinguiendo dónde hubo unanimidad y donde mayoría. La única conclusión con unanimidad fue que es inaceptable causar daño arbitrariamente a las plantas. En relación a las patentes dicen:

Para la mayoría, la justificación ética de patentar plantas es una cuestión de ética social; no involucra la consideración de las plantas en sí mismas y por lo tanto no es el objeto de esta discusión. Para una minoría patentar plantas es moralmente inaceptable y contradice la dignidad de los seres vivos aplicada a las plantas

Estoy de acuerdo con esa minoría. (Relacionado: la Declaración universal de los derechos de las plantas).

Especulación muralística

Theodore Feder publica en Biblical Archaeology Review un artículo titulado "Salomón, Sócrates y Aristóteles" sobre este mural encontrado en la Casa del Médico de Pompeya del cual dice varias cosas llamativas. Una, que es la imagen más antigua de alguna escena bíblica, en este caso el juicio donde Salomón encuentra quién es la verdadera madre de un niño -entre dos candidatas- ordenando cortarlo en dos y dar una parte a cada una. En el mural se aprecia cómo la verdadera madre suplica a Salomón que se lo dé a la otra mujer, mientras que ésta se sitúa al lado del soldado que ejecutaría la drástica decisión para quedarse con su parte. Como está fechado en la época de la destrucción de Pompeya, supone Feder que un judío no encargaría una obra en la que se representan figuras humanas, ya que en ese tiempo, cercano a la revuelta de los judíos y posterior destrucción de su templo, había presiones que impulsaban la prohibición de hacer tal cosa.

Salomón con sabios

A continuación, Feder supone que quien encargó el mural debía ser un no-judío, podría ser romano, o un cristiano, pero asume que era un gentil basado en que la mayoría de la población era así justamente y no tendría ningún problema con la representación de imágenes humanas.

Donde la especulación se desbanda un poco es cuando Feder interpreta que los dos personajes de la izquierda, que observan con admiración la astucia de Salomón, son Sócrates y Aristóteles. La imagen tradicional de Sócrates es la de un calvo barbudo y con cara redonda, como muestra el busto que se conserva en el Museo Vaticano, de época romana. Una vez hecha la asociación, pues por qué no creer que el otro personaje sea Aristóteles, el argumento: tiene pose de pensador, como en una estatua que se conserva del filósofo.

Sócrates

Así que esta obra manifestaría el conocimiento que se tenía de la Biblia por vía de su traducción griega (la Septuaginta) y la aprobación de los filósofos del acto de Salomón.

Festín belga

Entre los muchos deleites que produce la lectura de las aventuras de Asterix, el Galo (sitio oficial), creo que uno de los mayores es el acertado uso -bastante frecuente- del anacronismo. Como cuando aparecen los perfiles de sus autores (Uderzo y Goscinny) en bajorrelieve en un friso romano; se toma té a las cinco en punto en Britania; un druida espía tiene las facciones de Sean Connery o el tráfico es infernal en Lutecia.

Acabo de releer Asterix en Bélgica de 1979, que parece estar orientado a cordializar con ese país, dado que la trama conduce a un empate en valentía entre los dos pueblos. En el episodio se inventan las papas (o patatas) fritas que según es fama salieron de Bélgica, aunque hayan llegado allí 1500 años después de la época representada en las aventuras. Por supuesto, hay muchas alusiones a las cosas belgas, de las cuales sólo puedo captar las que se refieren a los aspectos más famosos, pero en el caso de esta escena del infaltable banquete galo es muy evidente el aire de Pieter Bruegel que se verá al pasar el ratón por encima de la imagen.

El escape

Escape del Tibet
Buscando programas de televisión documental me topo con uno dedicado a Heinrich Harrer realizado en 1956 (que ya está bajando) y por carambola me entero que hay un sitio dedicado a vender sus fotografías tomadas durante los siete años que pasó en el Tibet (popularizados en una película de 1997). El "portafolio" consiste solamente de diez fotos, pero como se sabe, una foto antigua vale por 1000 recientes. La que muestro arriba es la que considero más evocadora, una vez que la explican: es el Dalai Lama (en el medio del grupo de tres) en plena huida hacia la India, con esa escuálida compañía.

Dogma x 2

Ian Kershaw reseña el libro La biblioteca privada de Hitler, de Timothy Ryback, quien ha hecho una investigación sobre lo que queda de unos 16.000 volúmenes acumulados en Berchtesgaden, Munich y Berlín; mayormente grupos aislados en bibliotecas norteamericanas. Rybacks estudia principalmente los libros rayados por el propio Hitler y saca algunas conclusiones sobre la influencia de los libros en el carácter del Führer. De las observaciones de Kershaw lo que más me llamó la atención fue esta cita extraída de Mein Kampf:

Un hombre que posee el arte de la correcta voluntad de lectura, al estudiar cualquier libro, revista o panfleto instintivamente percibe todo lo que en su opinión es digno de recuerdo permanente, sea porque se adecúa a su propósito o porque en general es valioso saberlo. Una vez que el conocimiento que él ha adquirido de esta manera se coordina correctamente con la imagen existente de este o aquel asunto creado por la imaginación, funcionará sea como un correctivo o un complemento, mejorando así la corrección o la claridad de la imagen.

Brevemente, lo leído confirma o amplía lo que ya sabía. La cita de alguna manera resume también la posición de Kershaw sobre aquella posible influencia de los libros en Hitler o para el caso de cualquier dogmático: ninguna, a menos que confirmen lo que piensa. Es llamativo que en el pequeño párrafo de la cita hay cuatro referencias a la "corrección".

Casualmente, en este otro artículo Richard Wilson se esfuerza por establecer la diferencia entre un escéptico verdadero y uno falso (o dogmático disfrazado). Dice que:

El escéptico genuino forma sus creencias a través de una evaluación equilibrada de la evidencia. El escéptico de la variedad "chimba" selecciona evidencia siguiendo una creencia preexistente, aferrándose a los datos -por débiles que sean- que apoyan su posición y se declara "escéptico" de cualquier otra evidencia, por convincente que sea, que la contradiga.

El dogmático es un enfermo, no sé si curable. A pesar de que pareciera sencillo detectarlo, en la práctica no es así. Estas citas dan pistas.

Probablemente esta nota de febrero esté relacionada.